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Cama alta tipo mezzanine: ¿para quién es y en qué tipos de habitaciones encaja?

Elegir una cama alta tipo mezzanine permite transformar una habitación clásica en un espacio multifuncional, siempre que se adapte el modelo al durmiente y a la estancia. Esta cama elevada libera metros cuadrados en el suelo, pero supone respetar algunas reglas de dimensiones, seguridad y decoración para seguir siendo cómoda en el día a día. Ya equipes una habitación infantil, una habitación de adolescente, una habitación de invitados o un estudio de adulto, este tipo de cama ofrece soluciones reales para el aprovechamiento del espacio en la habitación. Para descubrir los modelos adaptados, puedes orientarte por ejemplo hacia este tipo de cama alta tipo mezzanine pensada para optimizar las superficies pequeñas.

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¿Por qué elegir una cama alta tipo mezzanine para ganar espacio?

El principio de este tipo de cama es sencillo: elevar la cama para aprovechar el volumen situado debajo. Donde una cama tradicional ocupa toda la superficie en el suelo, la cama en altura libera una plataforma completa para instalar un escritorio, un rincón de descanso, un vestidor o almacenamientos. Esta organización vertical permite ganar espacio en la habitación, algo especialmente apreciable en las viviendas urbanas, los estudios o las habitaciones estrechas.

Para un adulto o un adolescente, la cama alta tipo mezzanine puede incorporar una cama individual de 90 x 190/200 cm, pero también una cama doble de 140 x 190/200 cm o 160 x 200 cm. Se disfruta así de una comodidad similar a la de una cama estándar al tiempo que se obtiene una verdadera optimización del espacio de la habitación. Bajo la estructura se instala por ejemplo un escritorio con un tablero amplio, módulos de almacenamiento y baldas murales, o bien un pequeño salón con un sofá y un mueble de TV. En una habitación infantil, una estructura elevada libera una zona de juego y hace posible añadir almacenamientos bajos sin saturar el resto de la estancia.

Este tipo de cama se dirige, por tanto, a todos aquellos que desean estructurar su habitación sin tener que tirar paredes: familias, estudiantes, jóvenes profesionales o propietarios de una habitación de invitados compacta.

¿A qué perfiles conviene mejor la cama alta tipo mezzanine?

La cama alta tipo mezzanine para adulto y la cama alta tipo mezzanine para niño no responden a las mismas necesidades. Para un adulto o un adolescente, la prioridad concierne a la robustez de la estructura, la carga máxima soportada y la altura disponible por encima del colchón. Debe ser posible sentarse sin golpearse, cambiar las sábanas fácilmente y subir por la escalera con total confianza. Las dimensiones habituales van desde la cama individual de 90 x 190/200 cm hasta la cama doble de 140 x 190/200 cm, e incluso 160 x 200 cm en las habitaciones algo más amplias.

Este tipo de cama resulta especialmente pertinente para:

  • Los estudiantes que desean reunir espacio de trabajo, zona de descanso y área de estudio en una sola estancia.
  • Los jóvenes profesionales que viven en un estudio y buscan un mobiliario realmente compacto.
  • Las parejas que quieren añadir un escritorio o un vestidor en una habitación pequeña.
  • Los propietarios de una habitación de invitados que necesitan mantener espacio de almacenamiento o una función de escritorio.

Para un niño, la cama alta tipo mezzanine infantil exige una vigilancia reforzada en lo que respecta a la seguridad. La estructura debe estar bien fijada, la barandilla suficientemente alta y la escalera estable. Se recomienda en general este tipo de cama a partir de unos 6 años, cuando el niño es lo bastante autónomo para subir y bajar solo. La cama suele ser de 90 x 190/200 cm, lo que conviene a la mayoría de las habitaciones infantiles.

Bajo la cama, el espacio disponible se convierte en un verdadero terreno de juego para la decoración de una habitación pequeña: rincón de escritorio para los deberes, rincón de lectura con sillón, alfombra y librería, o espacio de juego delimitado con baúles y cajas. Algunos modelos integran incluso almacenamientos en la escalera o bajo la plataforma, lo que limita la multiplicación de muebles.

Altura del techo y dimensiones: aspectos que debes comprobar

Antes de adoptar una cama alta tipo mezzanine, hay que comprobar dos puntos esenciales: la altura del techo y las dimensiones disponibles en el suelo. Para la comodidad, sigue siendo recomendable una altura de estancia de unos 2,40 m como mínimo, con un ideal en torno a 2,50 m. El objetivo es conservar al menos 60 cm entre la parte superior del colchón y el techo para poder sentarse y moverse sin golpearse.

La altura bajo el somier condiciona el uso del espacio liberado. Para un rincón de escritorio ergonómico, hay que contar en general con 140 a 150 cm libres bajo la estructura. Así se puede estar sentado, levantarse fácilmente e instalar una silla cómoda. Para un rincón de salón o vestidor, una altura algo más generosa ofrece mayor desahogo.

Las dimensiones de la cama deben mantenerse coherentes con las de la estancia. La cama individual de 90 x 190/200 cm conviene a los niños, los adolescentes y a algunos estudios muy compactos. La cama doble de 140 x 190/200 cm representa un buen compromiso para una pareja en una habitación pequeña, mientras que una de 160 x 200 cm exige unos centímetros adicionales de ancho. También hay que prever la presencia de una escalera o de unas escaleras y conservar un paso de al menos 60 cm para circular.

En las estancias con altura limitada, las versiones de altura intermedia constituyen una alternativa interesante. El descanso es menos alto que el de una mezzanine clásica, pero sigue estando lo suficientemente elevado para liberar un volumen de almacenamiento o un pequeño rincón de lectura. Esta solución permite una optimización del espacio de una habitación sin crear una sensación de agobio.

Cama alta tipo mezzanine infantil: seguridad y aprovechamiento ingenioso

En una habitación infantil, este tipo de cama debe combinar un ahorro de espacio y una seguridad irreprochable. Las barandillas rodean por completo el descanso, con una altura suficiente con respecto al colchón. Es importante respetar el grosor máximo del colchón indicado por el fabricante, para que la protección conserve toda su eficacia.

La escalera desempeña un papel central. Una ligera inclinación, unos peldaños bien dimensionados y un buen agarre tranquilizan al niño en el día a día. Conviene explicar claramente las reglas de uso: no jugar en la escalera, no saltar de la cama y bajar con calma. Una pequeña lámpara cerca de la escalera o una luz de noche en el suelo también dan seguridad a los desplazamientos nocturnos.

El espacio bajo la cama ofrece la posibilidad de instalar un escritorio, una librería baja, algunas cajas de almacenamiento y una alfombra. Algunos modelos de cama alta tipo mezzanine infantil integran cajones en los peldaños, baldas en los montantes o un mini perchero bajo la estructura, lo que facilita la organización de la ropa y los juguetes.

Para descubrir este tipo de soluciones, puedes orientarte hacia una cama alta tipo mezzanine infantil pensada para la seguridad y la funcionalidad.

Cama alta tipo mezzanine para adulto: estudio, habitación de invitados y dormitorio principal pequeño

En el universo adulto, la cama elevada se muestra especialmente útil en tres configuraciones: el estudio, la habitación de invitados y el dormitorio principal pequeño.

  • En un estudio, permite separar claramente la zona de descanso de la zona de estar. La cama se sitúa en altura, mientras que en el suelo se acondiciona un salón o una zona de comedor. Sofá, pequeña mesa de centro y mueble de TV encuentran fácilmente su sitio bajo la cama, lo que evita la sensación de dormir en el salón.
  • En una habitación de invitados, una cama alta tipo mezzanine doble libera espacio para un escritorio auxiliar, un armario o un rincón de ocio. La estancia sigue siendo utilizable en el día a día, al tiempo que ofrece un descanso cómodo a los visitantes.
  • En un dormitorio principal pequeño, este tipo de cama permite integrar un vestidor más generoso, un tocador o un rincón de lectura, conservando al mismo tiempo una buena circulación.

La elección de los materiales influye en el ambiente general. Una cama alta tipo mezzanine de madera maciza crea una atmósfera cálida, propicia para los dormitorios familiares. Un modelo de metal, más fino visualmente, conviene bien a los interiores contemporáneos y tiene la ventaja de limitar la sensación de volumen. En las superficies pequeñas, las líneas depuradas, los montantes finos y los tonos claros contribuyen a aligerar la presencia de la estructura.

Optimizar el espacio bajo la cama alta tipo mezzanine

Este tipo de cama revela todo su interés cuando el espacio situado debajo se aprovecha realmente. En una habitación infantil o de adolescente, este espacio acoge en la mayoría de los casos un rincón de escritorio. Un tablero suficientemente largo, una silla cómoda y algunas baldas verticales componen un conjunto funcional. Una guirnalda luminosa, unas cajas decorativas y un panel perforado permiten personalizar el espacio sin saturar.

En un dormitorio de adulto o un estudio, se puede transformar este espacio en vestidor. Una o dos barras de armario, módulos cerrados y una columna de cajones ofrecen una gran capacidad de almacenamiento. Un espejo de cuerpo entero da una impresión de profundidad y facilita el vestirse.

Para aprovechar al máximo el espacio de la habitación, algunos trucos sencillos marcan la diferencia. Los muebles con ruedas se desplazan fácilmente para liberar el paso. Las baldas murales o suspendidas aumentan la capacidad de almacenamiento sin ocupar el suelo. El uso de cestas y cajas coordinadas ayuda a conservar una apariencia ordenada. Por último, la elección de colores claros y de una iluminación generosa atenúa visualmente el volumen de la estructura y refuerza la sensación de amplitud.

Céleste Courbet
Céleste Courbet
Periodista web
Pasar horas inmersa en un ensayo, una novela histórica o una serie policíaca no me impide activar uno de mis superpoderes: descubrir, al pasar por una tienda de antigüedades o un rastrillo, la pieza olvidada que me enamore. Anticuaria especializada en muebles de los siglos XVIII y XIX desde hace más de quince años, también soy una apasionada del bricolaje, siempre dispuesta a insuflar nueva vida a una cómoda descolorida o a atornillar un tirador Imperio.