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      Decorar un piso de alquiler: ideas y trucos prácticos

      Cuando se es inquilino, la decoración del piso debe lidiar con una limitación importante: respetar la vivienda y, al mismo tiempo, hacerla más acogedora y personal. Se trata de crear un verdadero hogar sin multiplicar los agujeros en las paredes, sin modificar de forma duradera los revestimientos y sin correr el riesgo de perder parte de la fianza en el momento de la salida. El objetivo es, por tanto, priorizar las soluciones reversibles, fáciles de instalar y de retirar, que no exijan ni grandes obras ni reparaciones costosas en el momento de la inspección final de la vivienda.

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      Los buenos hábitos antes de decorar

      Antes de comprar el más mínimo cojín, tómate el tiempo de analizar las reglas previstas en tu contrato de alquiler. Algunos propietarios toleran algunos agujeros tapados, otros exigen paredes intactas. Esta lectura evita las malas sorpresas y te ayuda a elegir los sistemas adecuados, por ejemplo fijaciones adhesivas o barras sin taladrar.

      Observa después los puntos fuertes y débiles de tu vivienda: bonita luz, altura de techo, pero con un alicatado antiguo o unas paredes algo apagadas:

      • Identificar las bazas de la vivienda (luminosidad, volúmenes, circulación);
      • Localizar los elementos que conviene atenuar o camuflar (alicatado anticuado, paredes deterioradas, almacenamiento insuficiente);
      • Anotar las eventuales limitaciones técnicas (enchufes mal colocados, falta de puntos de anclaje, habitaciones comunicadas entre sí).

      Define un estilo global que te represente (escandinavo depurado, bohemio cálido, industrial, minimalista), y luego enumera las estancias que conviene renovar primero. El salón, el dormitorio y la entrada son a menudo los espacios que se benefician más rápidamente de una nueva decoración del piso.

      Por último, prevé un presupuesto específico para las soluciones dedicadas a los inquilinos:

      • Cintas autoadhesivas de calidad.
      • Un azulejo adhesivo para la cocina y el baño.
      • Una barra de cortina sin taladrar.
      • Grandes alfombras.

      No dudes en añadir algunos elementos de decoración mural que marcarán toda la diferencia.

      Personalizar las paredes sin taladrar

      Las paredes estructuran el ambiente de una vivienda. Son ellas las que acogen los colores, los materiales y las imágenes que cuentan tu universo. Incluso sin taladradora, existen numerosos trucos para transformarlas conservando al mismo tiempo su estado original.

      Apostar por el azulejo adhesivo

      El azulejo adhesivo se ha convertido en un aliado valioso para los inquilinos que desean modernizar un salpicadero de cocina anticuado o una pared de baño deslucida. Se presenta en forma de placas o de láminas autoadhesivas que se colocan directamente sobre un alicatado limpio y seco, sin cola adicional. Se encuentran modelos imitación baldosa hidráulica, zellige, mármol o terrazo, capaces de cambiar instantáneamente el estilo de una estancia.

      • Para un salpicadero de cocina, mide con precisión la superficie y añade un pequeño margen para los cortes alrededor de los enchufes o de la campana. Marca una referencia horizontal para mantener una línea bien recta, y luego coloca los azulejos adhesivos de abajo hacia arriba eliminando las burbujas de aire.
      • En el baño, limítate a las zonas no sumergidas, por ejemplo la franja por encima del lavabo o el contorno del espejo, con el fin de preservar la adherencia con el tiempo. Cuando llegue el momento de dejar la vivienda, las placas se retiran en general despegándolas delicadamente. Si es necesario, ¡un toque de secador de pelo ablanda la cola!

      Colgar los marcos sin hacer agujeros

      Una decoración de piso carece a menudo de calidez cuando las paredes están vacías. Para colgar un marco sin taladrar, recurre a los sistemas de fijación adhesivos diseñados para soportar distintos niveles de carga. Cintas de doble cara, ganchos con lengüeta o pastillas reposicionables se declinan desde el marco pequeño y ligero hasta el cuadro más imponente. Basta con seleccionar la categoría correspondiente al peso del elemento.

      Así puedes crear una galería de marcos encima del sofá, del aparador o de la cama, o realzar un cuadro  que se convertirá en un elemento protagonista del salón.

      ¿La ventaja? Las fijaciones se retiran generalmente tirando suavemente de una lengüeta, sin arrancar la pintura.

      Aprovechar las soluciones murales alternativas

      Si tus paredes ya son frágiles, o si prefieres no pegar nada, utiliza soportes independientes. Una gran estantería baja, un aparador vintage o una cómoda de estilo contemporáneo pueden acoger una acumulación de marcos simplemente apoyados, mezclados con algunas velas, jarrones o plantas. Esta composición crea una verdadera escena decorativa sin la más mínima fijación mural.

      Los espejos de pie, los biombos calados o los paneles decorativos son también valiosos aliados. Se desplazan fácilmente, ocultan una esquina poco estética o delimitan visualmente el rincón de noche en un estudio. Jugando con la altura y las superposiciones, das relieve a la estancia conservando al mismo tiempo la superficie mural intacta.

      Vestir las ventanas con una barra de cortina sin taladrar

      Unas cortinas bien elegidas transforman de inmediato la atmósfera. La estancia parece más acogedora, las proporciones mejor equilibradas, la luz mejor controlada. Para un inquilino, la solución más adaptada sigue siendo la barra de cortina sin taladrar, que evita tocar la pared o el marco.

      Elegir la barra adecuada sin taladrar

      Se distinguen principalmente dos familias: las barras a tensión y las barras con soportes adhesivos. Las primeras se encajan entre dos paredes gracias a un sistema de muelle. Son perfectas para las aberturas pequeñas, los huecos o las alcobas. Las segundas se componen de una barra clásica asociada a soportes fijados mediante un adhesivo reforzado, capaz de soportar cortinas más pesadas.

      Para un resultado armonioso, elige una barra ligeramente más ancha que la ventana, generalmente entre 15 y 30 centímetros más, con el fin de despejar el cristal cuando las cortinas están abiertas. Comprueba siempre la indicación de peso máximo y adapta la densidad del tejido en consecuencia: visillos ligeros para las capacidades bajas, cortinas opacas dobles para las barras más robustas.

      Colocar las cortinas sin dañar las paredes

      El éxito de una barra de cortina sin taladrar reside en gran medida en la preparación del soporte. Desengrasa el marco de la ventana o la zona de pared con la ayuda de un paño ligeramente húmedo, y luego deja secar completamente antes de colocar los soportes adhesivos.

      En cuanto al textil, apuesta por unas cortinas bastante largas, que rocen el suelo para alargar visualmente la estancia. En el salón, unos visillos de lino o de algodón dejan pasar la luz aportando al mismo tiempo suavidad. En el dormitorio, unas cortinas opacas o forradas crean un ambiente más íntimo y acogedor. Una vez colocada la barra, nada te impide reutilizarla en otro piso. Basta con cambiar los soportes o reajustarla a la nueva anchura.

      Estructurar el espacio en función de los suelos y los muebles

      Aunque no puedas cambiar el parqué o el alicatado, puedes ofrecer una nueva percepción del espacio gracias a los revestimientos extraíbles y a los muebles bien elegidos. El fin es delimitar visualmente las distintas zonas de la vivienda sin tocar la estructura de la vivienda.

      Las grandes alfombras constituyen la solución más sencilla. Bajo el sofá y la mesa de centro, un modelo generoso delimita claramente el rincón de salón, incluso en una estancia abierta. Bajo la mesa de comedor, una alfombra con motivos dinamiza la zona y protege el suelo de las sillas. En el dormitorio, una alfombrilla de cama mullida vuelve el despertar más agradable. Elige materiales fáciles de mantener (polipropileno, lana tratada, algodón lavable) para un uso diario.

      Si deseas ir más lejos, piensa en las lamas o las losetas de suelo de PVC con sistema de clic o en los rollos de vinilo de colocación flotante. Estos revestimientos se colocan directamente sobre el suelo existente, sin cola, y se desmontan con la misma facilidad en el momento de la salida. Imitación de parqué claro, microcemento o baldosas gráficas permiten modernizar una cocina o un pasillo sin tocar el soporte. En cuanto al mobiliario, opta por las estanterías modulables, los módulos apilables, las mesas ligeras y los burros para la ropa. Estas piezas se desmontan, se reorganizan y podrás reutilizarlas fácilmente en futuras mudanzas.

      Textiles, plantas y objetos pequeños: el toque final

      Los textiles son uno de los recursos más versátiles para personalizar un piso de alquiler, ya que se modifican al ritmo de las estaciones sin dejar rastro. Lo importante es crear una paleta de colores coherente. Elige dos o tres colores principales que se encuentren en cada estancia, y luego complétalos con algunos matices secundarios. Por ejemplo, una mezcla de beige arena, verde salvia y terracota crea una atmósfera suave y contemporánea.

      En el salón, multiplica los cojines en el sofá, añade una manta generosa, viste el sillón con una funda o una manta de lana.

      En el dormitorio, un bonito juego de cama de lino lavado o de algodón y algunos cojines decorativos bastan para cambiar el ambiente. Las fundas de sofá y de sillón constituyen una solución ideal durante un alquiler. Protegen el mobiliario al tiempo que armonizan los colores.

      Las plantas de interior aportan vida y una dimensión relajante. Elige especies fáciles como el potos, el filodendro o la sansevieria si empiezas, e instálalas en cestas trenzadas o macetas de cerámica. Las flores secas, por su parte, ofrecen una decoración duradera sin mantenimiento. Un ramo en un gran jarrón sobre la mesa del salón, algunos tallos en la entrada o en la mesita de noche bastan. En cuanto a los accesorios, algunas velas, una lámpara auxiliar de diseño cuidado, un bonito reloj o un cuadro bien elegido completan la decoración sin sobrecargar la estancia.