Columna de almacenaje
Alta y poco profunda, la columna de almacenaje te hace ganar valiosos centímetros allí donde cada metro cuadrado cuenta. En el baño, la cocina, la entrada o el lavadero, mantiene a mano toallas, especias o productos de limpieza. Con puertas, cajones o huecos abiertos: elige la columna que mejor combine con tu decoración.
32
Blanco
18
Beige
16
Marrón
14
Negro
9
Gris
5
Rosa
5
Verde
4
Azul
3
Multicolor
2
Amarillo
1
Naranja
1
Rojo
1
Topo
La columna de almacenaje: ocupa poco suelo y guarda mucho
El principio de la columna de almacenaje es sencillo: ocupar muy poca superficie en el suelo y apostarlo todo por la altura. Estrecha y esbelta, se cuela entre dos muebles, junto a una puerta o en un hueco que ningún otro mueble podría aprovechar. Por eso es un mueble de almacenaje todoterreno, mucho más allá del baño, donde suele verse con más frecuencia.
En el dormitorio, complementa un armario o un vestidor para guardar jerséis doblados, bolsos y accesorios. En el salón, guarda libros, juegos de mesa o equipos multimedia sin recargar la estancia. En la entrada, reúne llaves, bufandas y correo. En la cocina o el lavadero, sirve de despensa o de armario para productos de limpieza. Y en el baño, sigue siendo la aliada de toallas y frascos, junto a un mueble bajo lavabo.
Mide antes de decidirte
Antes de elegir, toma tres medidas: el ancho del hueco, la profundidad disponible sin estorbar el paso y la altura hasta el techo o hasta una posible estantería de pared. Piensa también en el sentido de apertura de las puertas: una puerta que choca contra una pared o un radiador hace que el mueble resulte incómodo enseguida. En una estancia estrecha, una columna poco profunda o con huecos abiertos evita el efecto pasillo.
Huecos, puertas o cajones: piensa el interior según el uso
La distribución interior cuenta tanto como el aspecto del mueble. Los huecos abiertos ponen en valor lo que te gusta ver: plantas, libros, cestas trenzadas. Las puertas, macizas o de cristal, ocultan lo que recarga visualmente. Los cajones son ideales para los objetos pequeños que se pierden al fondo de un estante. Muchos modelos combinan los tres, lo que permite esconder el desorden abajo y lucir la decoración arriba.
Materiales y acabados: combina la columna con la estancia
La madera maciza o de aspecto madera aporta un toque natural, ideal en un dormitorio o un salón de inspiración nórdica. Un acabado blanco o lacado aligera la silueta y agranda visualmente las estancias pequeñas. La combinación de madera y metal negro crea un ambiente más industrial, mientras que un modelo de ratán o de rejilla le da un carácter bohemio. Para un conjunto coherente, retoma un color o un material ya presente en la estancia, como el de tu consola o tu estantería.
Una precaución para un mueble alto
Cuanto más alto y estrecho es un mueble, más riesgo hay de que vuelque, sobre todo si los estantes superiores están cargados o si los niños pequeños trepan por él. Fija tu columna de almacenaje a la pared con un sistema de fijación mural y coloca los objetos más pesados en los niveles inferiores. Un gesto sencillo para usarla con tranquilidad en el día a día.
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