Su base de cerámica blanca está adornada con motivos florales en relieve, con acentos dorados que capturan la luz y la reflejan con calidez. La estructura de metal dorado completa el perfil con una solidez elegante. La pantalla de tela color marfil, ribeteada en oro, difunde una luz suave y acogedora, transformando cualquier ambiente en un refugio confortable. Los detalles dorados crean un hilo conductor entre la base y la pantalla, otorgando al conjunto una coherencia estilística impecable. Con una altura de 70 cm y un diámetro de pantalla de 40 cm, es ideal para una consola, una mesita de noche espaciosa o una mesa auxiliar en el salón. Un clásico renovado, capaz de realzar tanto los interiores contemporáneos como los más tradicionales.