Este espejo de pared en color blanco aporta un aire orgánico y escultural a cualquier estancia gracias a su silueta libre e irregular, inspirada en formas naturales. Su marco está fabricado en zinc con acabado blanco mate y un grosor uniforme que enmarca la luna central de cristal, ofreciendo un reflejo nítido y de calidad.
Con unas medidas de 63x02x71h cm, resulta ideal para recibidores, salones, pasillos o dormitorios, aportando amplitud visual y luminosidad gracias a su tono blanco. Incluye sistema de anclaje para colgar en pared, lo que facilita su instalación sin complicaciones.
Su forma asimétrica en blanco lo convierte en una pieza con personalidad propia, capaz de funcionar como escultura de pared por sí mismo. Combina bien con estilos contemporáneos, orgánicos o minimalistas gracias a su tono neutro. Su acabado duradero permite mantener el aspecto impecable con el paso del tiempo.