Este espejo de pared con forma de arco aporta un aire mediterráneo y cálido a cualquier estancia. Su marco combina una base de MDF en color marrón con una gruesa cuerda de cáñamo retorcida que recorre todo el contorno y se remata en la parte superior con un tramo enrollado que funciona como detalle decorativo.
Los cristales del espejo ofrecen un reflejo nítido y amplio, mientras que el contraste entre la textura de la cuerda y la superficie lisa crea una pieza decorativa con mucha personalidad. Su silueta de medio punto suaviza las líneas del espacio y encaja a la perfección en ambientes de estilo costero, boho o rústico, tanto en viviendas de ciudad como en casas de playa o de campo.
Con unas medidas de 52 x 3 x 78 cm y un grosor de solo 3 cm, resulta ideal para recibidores, dormitorios o salones. Colgado sobre una cómoda o un aparador, aporta luminosidad y sensación de amplitud, y se convierte en el punto focal de la pared.